"Cualquier niño, cuando nace, debería tener un
asegurado un derecho sagrado, inviolable, más importante que el pan, o que la
leche de su madre: el derecho a los dulces recuerdos de la infancia. Siempre he
creído, y comprobando, que en el rostro de todas las personas quedan marcadas,
para siempre, las huellas que deja la ausencia de esos dulces recuerdos.
Siempre he creído, y comprobado, que los hombres y mujeres que arrastran la
tristeza de su alma hasta la muerte es porque la han llevado, sobre la espalda
y el corazón, desde que eran muy pequeñitos, tan pequeñitos que no pudieron
coger fuerzas para remontar el vuelo".
Maestros de la República
María Antonia Iglesias


